Dejar ir
- ariana gonzalez
- 12 feb
- 2 Min. de lectura

RAE. Implica principalmente permitir que alguien o algo se marche, soltar una sujeción, o abandonar a alguien/algo. Se refiere al acto de consentir la marcha o el alejamiento de una persona o cosa.
Una de las razones por las cuales a los seres humanos le tememos a la muerte es porque no sabemos "dejar ir" o "soltar" es decir el apego emocional hacia las cosas, personas y lugares a los cuales nos hemos acostumbrado nos mantiene con el miedo al cambio; preferimos por nuestra tranquilidad mental permanecer en nuestra zona de confort porque de cierta manera no queremos perder nada, el hecho de renunciar a algo o alguien nos causa incomodidad, nos atrae sentimientos como tristeza o enojo, nos hace cambiar rutinas, y no siempre estamos dispuestos a esto.
No es necesario morir para tener que "dejar ir", este tipo de "soltar" es la manera más ruda porque ocurre de manera súbita y no hay opción, y tarde o temprano la aceptamos o en su defecto nos resignamos porque es una situación forzada fuera de nuestro control, digamos que no es nuestra elección, sino de la vida. Pero el soltar hacia las personas, cosas, lugares o situaciones estando en vida es más difícil, nos engañamos, posponemos charlas incomodas, no hacemos un balance de valoración y nos hacemos creer que hay algo beneficioso en eso.
Dejar ir no es abandonar(se) sino todo lo contrario, soltar todo lo que nos detona sentimientos negativos es un acto de amor propio y no de egoísmo, es no abandonarnos en el miedo de la incertidumbre. Tomar decisiones quizás esta subvaluado, pero es de valientes decidir irse cuando la relación no es la mejor, cuando una situación lastima, cerrar ciclos en lugares donde ya no se siente como debería, cambiar hábitos, renunciar a pasiones, escuchar tus necesidades y al corazón, ese es el precio que debe pagar tu alma para encontrar paz en tu mente.
Hay 3 puntos que son parte del "dejar ir:
Aceptar lo que es, sin negociar con la realidad.
Soltar.(cortar vinculo/cerrar ciclo) Permitir la emoción sin convertirla en identidad (“siento tristeza” no es “soy tristeza”).
Confiar en que no controlar también es una forma de sabiduría.
Este último es lo que hará que te dará la fuerza para seguir, confiar en que todo estará bien se llama esperanza y el creer que sucederá sin dudarlo se llama fe. Claro que aceptar es el paso más difícil porque debe intervenir una voluntad propia dentro de ti, y muchas veces eso es lo que falta. A veces "adiós" es la palabra más difícil de decir, pero un "gracias" es lo más tranquilizador de sentir.
Ariana Gonzalez
“Vengan a mí los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso.”
— Mateo 11:28



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